lunes, 4 de noviembre de 2013

Erasmus sin Erasmus.

Impotencia, frustración, rabia, incomprensión, surrealismo y sobre todo, tristeza. Profunda tristeza.
Podría empezar a escribir adjetivos que describiesen mi estado anímico en este momento y no parar hasta dentro de un buen rato. Pero prefiero centrarme en contar mi experiencia. 
Esta pesadilla empezó hace 24 horas. De casualidad (ya que en ningún momento habíamos recibido notificación alguna ante el cambio en el artículo 2 del BOE del pasado 29 de octubre), al igual que cientos de estudiantes universitarios españoles, me pasaron un enlace a través de diferentes redes sociales. Un enlace que en un principio se difundía como un posible rumor. Un rumor que pasadas las horas fue tomando forma y relevancia. Mi primera reacción fue de estupefacción, de no dar crédito a lo que estaba leyendo. Supongo que por momentos, mi mente, ilusa donde las haya, se aferraba a pensar que no podía ser cierto. Que debía haber algún error. ¿En qué cabeza cabe que se pueda tomar una decisión así sin informar a los afectados? Rápidamente quise ampliar la información y leí el informe completo del BOE. Sí, los universitarios no sólo se emborrachan y pasan de las asignaturas. Fijaos por donde, algunos nos interesamos por nuestro presente y futuro. Basta ya de frivolizar con una fama que corresponde a unos pocos y de meternos a todos en el mismo saco. Lo dicho, leí todo y en base a eso empecé a ser consciente de la que se nos venía encima. Dicho y hecho. Esta mañana me acerqué a la oficina de relaciones internacionales de mi universidad para confirmar la noticia y recibí la afirmación por parte de los allí presentes. Indignados sin entender nada tampoco. El Ministerio no les había avisado de la modificación de la actual normativa vigente hasta hace escasos días y se habían tenido que enterar al igual que nosotros por la prensa escrita/redes sociales. Mi cara ha debido decirlo todo sin necesidad de articular palabra. Inmediatamente he obtenido un "Lo sentimos muchísimo, no podemos hacer nada. Y entendemos perfectamente vuestra postura. Ya sois varios los becados erasmus que os habéis acercado a lo largo de esta mañana a pedir explicaciones y a veros en la obligación de rechazar vuestra beca por no recibir la ayuda económica que se os había prometido, estando a escasos meses de iros a disfrutar de la que era vuestra beca erasmus." Las preguntas por mi parte han salido solas a pesar de seguir abrumada por el surrealismo de la situación. "¿Y ahora qué? ¿Qué ocurre con el papeleo que llevo tramitando desde febrero? ¿Y mis asignaturas? ¿Y los contratos con ambas universidades? ¿Dónde tengo que enviar mi petición de rechazo? Estoy en mi último año de carrera y no puedo quedarme con los brazos cruzados esperando a que me fastidien otro año más." A lo que sólo han podido responder con "Estáis en todo el derecho de rechazar, por causa totalmente justificada ya que no ha sido por un problema vuestro, sino por incompetencia suya." Tras esas palabras, me he dispuesto a salir de la oficina. La pesadilla se había convertido en una realidad. Una realidad que había que digerir y empezar a tratar de asimilar poco a poco. En cuestión de 12 horas, me habían arrebatado el sueño por el que llevaba luchando tantísimo tiempo. Quizá para muchos, la estancia Erasmus se la planteen como simple fiesta y diversión. La oportunidad perfecta para tirarse un año sabático sin que nadie les controle. Pero la gente que me conoce sabe que en mi caso no era así. Obviamente es una experiencia única que vas a disfrutar y vivir al máximo, si, sería absurdo negar lo evidente. Pero mis objetivos principales iban mucho más allá.
Desde pequeñita, siempre me ha fascinado el hecho de "viajar, conocer mundo" y todo lo que ello conlleva. Por esta razón, cuando decidí meterme a la carrera de Economía sabía que la beca Erasmus era la opción perfecta para combinar dos pasiones: mi futuro como economista en un país distinto al mio. Poder conocer a personas de todo el mundo, disfrutar de unos meses que serían inolvidables, ampliar mis conocimientos académicos, volverme totalmente independiente, depende únicamente de mi misma y en definitiva, crecer en lo laboral y personal. Cuando decía que había elegido Italia como destino pero que iba a cursar mis asignaturas de último año en el Máster en inglés, mucha gente no lo entendía. "¿Pero para que te complicas la vida?". Porque así soy yo. Una persona que no se conforma con lo sencillo, que aunque le cueste horas y horas de esfuerzo y muchas veces me vea en el límite, no me rindo nunca hasta verlo cumplido. Y era mi oportunidad para defenderme en el idioma que siempre había querido aprender, viviendo allí; y ganar una buena base en el idioma que me abriría puertas en un futuro no muy lejano debido a la importancia del inglés en el mundo económico. Me armé de valor y sin pensarlo mucho, me lancé a ello. Comencé a estudiar en academias ambos idiomas (obviamente, sigo a día de hoy) con el objetivo de poder complementarlo a partir de febrero, fecha en la que tenía que dar comienzo mi Erasmus. 


Irónico que el 4 de noviembre de 2012 quedase registrada mi solicitud y justo sea hoy, 4 de noviembre de 2013 cuando me arrebatan de la noche a la mañana el sueño que llevo arrastrando años y que comenzó su historia hace 365 días. Desde entonces han sido muchos los planes organizados entorno a ello, muchas visitas previstas por parte de familiares y amigos que querían ser partícipes de mi sueño. Fiesta sorpresa incluída. De quebraderos de cabeza en la búsqueda de piso. De papeleos que aún no habían acabado y que cuando ya estaban más o menos organizados, quedan totalmente descolocados en un segundo. De saber que en julio tenía que haber aprobado todo para poder irme. Y si, conseguí hacer pleno. Esfuerzo que a día de hoy, no veo valorado por ningún lado. 
De ver como lo que habías ido construyendo poco a poco a base de sacrificio, se esfuma en horas. Increíble la fugacidad del tiempo en casos concretos como este.

Querido ministro Wert, no somos trámites. Somos personas. Personas que no entienden el por qué de esta puñalada trapera por la espalda. Cobardes que no se atreven a afrontar sus decisiones y dar la cara. Una cara que se os debía caer de vergüenza. De que después de que nos hayáis hecho pasar por varias fases de admisión tras ir cumpliendo con los requisitos exigidos durante todos estos meses (incluída criba de nota media), decidáis implantar uno a última hora, cuando miles de estudiantes llevan en sus países de destino desde hace dos meses y otros estaríamos a falta de tres para irnos. No hay derecho a que tengamos que pasar por esto. No hay derecho a que rompáis nuestras ilusiones por decisiones político-económicas que no van a cambiar nada la situación actual del país. Que si queréis modificar la normativa Erasmus lo implantéis en el curso académico 2014/2015 y los nuevos solicitantes sepan bajo que condiciones van, pero no a los de este año. A nosotros nadie nos avisó de esto. No se puede jugar más sucio, es imposible.

¿Y ahora qué? Pues ahora me veo obligada a rechazar mi "inexistente beca" dado a la aportación económica prácticamente nula. Y con ella, a renunciar al motivo que me hacía levantarme cada mañana con una sonrisa y tirar en los momentos difíciles. Gracias. Gracias por este mazazo. Gracias por intentar debilitarnos. Gracias por hacer que cada vez creamos menos en este sistema. Pero os voy a decir una cosa. No os saldréis con la vuestra, quizá ahora tenga que comerme mi frustración y ser un poco menos feliz, pero no dejaré de luchar. No hasta que vea que se hace justicia en este país. Basta ya de salir impunes de cualquier decisión tomada a la ligera. 

No olvidéis que detrás de esas decisiones, hay afectados y con ellos, VIDAS QUE CUENTAN HISTORIAS. Personas que no renunciaremos a nuestros sueños, sea ahora o más adelante, aún quedamos personas con ganas de luchar por muchas piedras que nos echéis en el camino. Y lo más importante, tenemos algo de lo que nunca podréis presumir vosotros: coherencia y sentido común.

Atentamente,
una estudiante golpeada pero no derribada.


jueves, 25 de julio de 2013

Un túnel que apaga la luz.

En cuestión de segundos todo cambia. Un golpe de infortunio es el encargado de destrozar las vidas de cientos de personas para siempre. Víctimas mortales. Supervivientes que no podrán olvidar este trauma. Niños, adultos y mayores. Un dolor irreparable del que no podrán deshacerse nunca. 
Es muy duro perder a alguien; pero tener que decir adiós a un ser querido de esta forma, sin esperarlo, de un momento a otro, es de las peores cosas que pueden sucederte.
Enterarte por los medios que ha habido un accidente. Saber que un familiar/amigo/conocido iba ahí. La incertidumbre durante horas de no saber si ha sido uno de los fallecidos. Tener que llamar a todos los hospitales de la región para ver si ha sido identificado en alguno de ellos. Y que te den la fatídica noticia, esa que no quieres escuchar bajo ningún concepto. 
De repente, todo deja de tener sentido. Te derrumbas. Se ha ido para siempre. La familia entera destrozada. Te han arrebatado a tu abuela para siempre. 
La vida te ha dado el golpe más fuerte que puede dar a una persona.
¿Por qué? ¿Por qué ha tenido que ocurrir esta desgracia? ¿Por qué en mi entorno?
Es algo que no se supera, y que inevitablemente, en días como el de hoy todo vuelve a reproducirse en tu mente como si hubiese sido ayer.
Ahí te das cuenta de cuales son los problemas importantes, y las cosas insignificantes del día a día dejan de tener sentido.
Desde aquí, quiero mandar toda mi fuerza a los verdaderos luchadores. Personas que sin buscarlo, tendrán que llevar a cabo el combate más duro de sus vidas. No estáis solos. No hay nada que remedie tanto dolor, desconsuelo y llanto; pero ver la solidaridad que se está llevando a cabo, conmueve. Gente anónima que momentáneamente deja a un lado todos sus problemas, para centrarse en lo verdaderamente importante ahora mismo. Colapso por donaciones. Bomberos, policías, médicos y voluntarios que están haciendo una labor increíble. Todos unidos por una desgracia que ha empañado los ojos de la población española.
Y por ello, por todas las personas que ahora están viviendo esta horrible situación, pido respeto. No más imágenes de gente herida ni de cuerpos fallecidos, por favor. El morbo mediático que puede suscitar no es razón para aumentar el dolor de las víctimas.
Las palabras para casos como este, se quedan cortas. No hay mucho que decir. Así que intentemos entre todos, y en la medida de lo posible, evitar más dolor del que ya tendrán que soportar los perjudicados a partir de ahora. Por los que no están y por los que lo seguirán sufriendo.
Estamos con vosotros.


Moita forza Galiza.

domingo, 12 de mayo de 2013

Musical "El rey León".

Sábado 11 de mayo de 2013. Miras el despertador y sólo son las 9 de la mañana pero ya no puedes dormir. El día que llevas esperando durante dos años ha llegado. Los nervios se han apoderado de ti. La ilusión de una niña pequeña te ha invadido por dentro. Sabes que en unas horas, uno de tus sueños se hará realidad y no eres capaz de asimilarlo.

Te sabes los diálogos de comienzo a fin. Las distintas versiones de la B.S.O. en varios idiomas forman la sintonía de tu vida. Su filosofía es la tuya. No se trata de una película, se trata de los valores que has ido adquiriendo desde que naciste para convertirte en la persona que eres a día de hoy.
La hora se iba acercando. Tras el reencuentro con una gran amiga, compartís una buena cena y una conversación de esas que se necesitan para recargar energía. Y cuando os queréis dar cuenta, estáis a media hora de que el espectáculo de comienzo.

La sonrisa ilumina vuestras caras. Entregáis las entradas y ya estáis dentro.
La magia es la encargada de envolver el teatro. Fotos y más fotos. Os dejáis asombrar por el más mínimo detalle. Subís las escaleras, y divisáis el escenario y el telón. El nudo en el estómago no os deja estar tranquilas. Os sentáis en vuestras butacas y contáis los segundos que faltan para el inicio.


Se apagan las luces y se abre el telón.
La sensación de armonía tiñe la sala con El ciclo de la vida. Sus voces consiguen transmitir cada palabra de las que están entonando. Los personajes empiezan a salir entre el público para saltar al escenario guiados por Rafiki. La música africana pone el punto de majestuosidad. Es imposible tratar de plasmar lo que se puede llegar a sentir en ese momento.



El aplauso unánime de las cientos de personas inundó cada espacio del Lope de Vega con una efusividad de gente que está disfrutando de algo único e irrepetible.




Esto sólo era el principio de las 3 horas de profesionalidad y pasión que nos quedaban por saborear. 3 horas en las que tratas de pestañear en los 15 minutos de descanso entre la 1ª y 2ª parte para no perderte absolutamente nada.
Y es que se nota cuando las cosas se hacen desde el corazón y sintiendo cada paso, palabra, frase, movimiento, canción o representación que se está haciendo. Lo disfrutan ellos y nos lo hacen llegar al resto. Mirar a la derecha y ver a tu amiga, con la misma sonrisa de no poder ser más feliz en ese instante.



Conseguir evadirte de los problemas, preocupaciones y estrés durante 180 minutos. El mejor antídoto contra el mal humor y la tristeza.



                                                       
Los valores de lucha, humildad, cariño, coraje y fortaleza priman dentro de ti. 


La última canción llega a su fin y la ovación resuena de una forma brutal y bestial. 
El musical ha conseguido superar con creces las grandes expectativas que ya llevabas. Una experiencia y un sueño hecho realidad que se que no se nos olvidará nunca.



"Mirar en tu interior. Eres más de lo que eres ahora. Debes ocupar tu lugar en el ciclo de la vida. Recuérdalo."



Hakuna matata.

viernes, 10 de mayo de 2013

Dreams come true.

Y tras dos años esperándolo... en 10 horas podré disfrutar de un evento que no olvidaré nunca.


martes, 7 de mayo de 2013

Carrera de la mujer.

5 de mayo de 2013. Eran las 8 de la mañana cuando llegaba a Moncloa en compañía de mis padres y mi hermano. Allí estaban mis primas y mis tíos. No era una carrera como otra cualquiera. Se trataba del apoyo a la lucha contra el cáncer de mama (algo muy presente en mi entorno en los últimos meses) y el decir Basta a la violencia de género. 25000 mujeres corriendo por un mismo motivo: dar la fuerza máxima a todas esas luchadoras que día a día tienen que dejarse la piel por vivir.
Una marea rosa que empezaba a teñir las calles principales de la capital española. Poco a poco nos fuimos colocando en la linea de salida de acorde a con nuestro tiempo estimado de finalización y llegada a meta.
Pero había otra novedad más. Es la primera carrera desde que empecé hace meses en el running que no corría con mi hermano y tampoco con mi padre. Esta vez la que se estrenaba era mi madre. Ellos serían los encargados de darnos ánimos en la salida y de esperarnos en la llegada. 

Faltaba un minuto para el pistoletazo de salida, y cientos de globos se encargaron de vestir el cielo de rosa. Cientos de globos que representaban a esas mujeres que pese a luchar con todas sus fuerzas, no pudieron vencer a su peor enemigo; y a las que a día de hoy, tienen que afrontarlo como auténticas guerreras que no se rinden. Niñas, jóvenes, adultas y personas mayores. Nietas, hijas, madres y abuelas. TODAS UNIDAS.
El himno a la mujer era el encargado de dar el comienzo. Las atletas del primer cajón empezaron a salir. Después lo hicimos las corredoras que estábamos situadas en el segundo, y así hasta que salieron los 5 cajones.
Sonrisas en todas las caras. Ilusión por hacer de esa mañana un día especial e inolvidable. Felicidad por demostrar que aún quedan muchas personas solidarias. Y emoción. Mucha emoción por volver a demostrar de lo que es capaz una persona que se propone constantemente nuevos retos de superación personal.
Tener todo Gran Vía para nosotras. Pasar por Sol y que la gente no dejara de animarnos. Llegar al Palacio de Oriente y que las fuerzas de las que íbamos en las primeras tandas empezaran a flojear por momentos. Que uno de los chicos que se encargaba de velar por nuestra seguridad estuviera con la mayor de las sonrisas y las palabras exactas para darte la combustión de energía perfecta para aguantar hasta el final sin bajar el ritmo. Aplaudir a las personas que te aplaudían como espectadores como muestra de agradecimiento. Ir chocando la mano a todos esos niños pequeños que estaban como público y que te ponían la suya porque sólo con eso eran felices. 

Gritar frases de fuerza entre las propias corredoras para darnos apoyo mutuo. Nadie compite contra nadie, porque al final sólo compites contra ti mismo.
Y cuando te quieres dar cuenta, estás en el último km. La calle abarrotada de gente. Empiezas a aplaudir por las protagonistas y motivo principal de la carrera. Música que envuelve todo. Giras y ya puedes ver la meta. Divisas a tu familia haciéndote fotos y dándote los últimos gritos antes de llegar. Miras el marcador. Lo has conseguido. Has batido tu propio record una vez más. Mejor tiempo personal hasta el momento y posición 1.138 de 25.000 participantes.
Un rato después, ves a tus primas y a tu madre cruzar la linea de meta y con ello, superar su primera carrera. Y  tras unos minutos, tu tía completa el recorrido. Las 5 habíamos conseguido los objetivos que se había marcado cada una.
Poder compartir una misma afición con tu familia y entorno más cercano, es un privilegio. La satisfacción que da este deporte es mucho más de lo que podría llegar a describir con palabras. Muchísimas sensaciones que sólo los que disfrutamos en cada zancada llegamos a entender. Algunos nos llaman locos por correr, yo me río de ellos porque nunca llegarán a saber lo que es poner toda la pasión en algo que te encanta y que cada vez te da más alegrías y fuerza física y mental.
Sigo dando gracias al día en el que mi hermano me animó a empezar a correr como algo que formara parte de mi día a día.
Ahora, toca prepararse para la siguiente. Nuevo reto en mente. Se que puedo hacerlo y lo haré.
16 de junio, nos vemos pronto.
JUST RUN.

domingo, 28 de abril de 2013

Rock 'n' Roll Maratón de Madrid.

El Rock 'n' Roll Maratón de Madrid daba comienzo a las 9.00 horas con un homenaje a las víctimas de los atentados del pasado día 15 en Boston. Silencio absoluto y un solo pensamiento: la mente en esas personas que vieron como sus ilusiones se desvanecían inmersas en una pesadilla. Pero el "miedo", no ha impedido que todos pisáramos la linea de salida con más ganas y fuerza que nunca. Por nosotros y por ellos.
Con cuatro grados de temperatura y una sensación térmica todavía más fría, 26.000 corredores hemos partido de la plaza de Colón. La mitad, con el objetivo de acabar los 42.195 metros; y la otra mitad, los 10.000 metros o el medio maratón.

Las tres distancias hemos corrido los 4 primeros kilómetros juntos, y ha sido en ese punto, cuando los de 10K nos hemos desviado del resto de corredores. Una sensación ÚNICA. Gente que no nos conocíamos de nada, apoyándonos y dándonos gritos de ánimo acompañados de aplausos para la continuación de nuestros respectivos trayectos.

Gente que empieza a flojear tras la primera gran subida. Gente que busca la más mínima muestra de complicidad en el resto para sacar fuerzas de donde sea necesario. Gente desconocida, y a la vez unida por una misma afición. Gente que asisten de público y que con sus gestos, son capaces de hacer que vayas subiendo el ritmo. Asociaciones de Boston con pancartas que ponían la mano para dártela a tu paso por la carrera, y sentir algo imposible de describir con palabras.

Y de repente, te das cuenta que el km 9 ha llegado. El retiro está cerca, muy cerca y empiezas a saborear la meta. La felicidad te invade por dentro. La sonrisa se apodera de tu cara. Lo tienes. Estás a 195 metros de volver a superarte. No puedes disimular la satisfacción personal. Lo has conseguido. Una nueva superación es tuya.


¿Pero sabéis lo que es aún mejor? Que tu madre esté un metro antes de llegar a la meta voceándote detrás de las vallas. Sentir la felicidad de tu padre al saber que ha vuelto a bajar su marca. Ver como la amiga con la que empezaste en esta aventura, consigue propósitos que hace meses veía imposibles. Notar que te caen lágrimas al ver a todas esas personas que no pueden dar ni un paso más, y ver como su mente les lleva a lograrlo. Gente con minusvalías físicas que acaban llorando y nos hacen llorar de emoción a los que les estamos viendo. Presenciar el momento en el que tu hermano está a punto de completar su primer maratón después de años y meses de entrenamiento. Apoyar a un amigo y darle los últimos gritos de fuerza a escasos metros del sueño de conseguir acabar el maratón.

Correr no es un deporte, es MAGIA y sólo los que lo disfrutamos sabemos lo que se llega a sentir en cada paso que das.

GRACIAS a todos los que habéis hecho posible otro día increíble.
En 7 días, la próxima. LET'S GO RUNNERS!




martes, 26 de marzo de 2013

The sky is falling down.

Semanas y semanas de estrés, donde los exámenes y las prácticas parecen interminables. Lo único que te hace tirar hacia adelante es pensar en unos días de desconexión y disfrute. Pero de repente todo se torna en una espiral negra. Tienes la maleta preparada y te ves obligada a dejarla de lado dos horas antes para irte de urgencias al hospital porque tu espalda ha decidido joderte una vez más. Si, parece que el destino se ha empeñado en no dejarme respirar. Es muy frustrante, de verdad. Me considero una persona fuerte pero es que hay situaciones que superan a cualquiera. Creo que me merecía poder descansar unos días, sólo pedía eso. No queda otra alternativa que la resignación, e intentar pensar, que esto es una prueba más a superar.

lunes, 25 de febrero de 2013

Gris casi negro.

Un pequeño impulso. Una mano que te coja y diga: "Vamos, puedes con ello". Una muestra de apoyo y confianza en ti. Detalles, que hoy en día no suelen darse a menudo. Aunque te consideres una persona mentalmente fuerte, sería absurdo negar que todos necesitamos que tiren de nosotros de vez en cuando.


Cada vez soporto menos el egoísmo. Quizá sea porque mi forma de ser no lo concibe. Porque me resulta imposible notar a alguien que esté bajo de ánimos y hacer como si nada. Un empujón por parte de tu entorno en determinados momentos puede llegar a ser decisivo. Si, soy defensora del ideal de que todo depende de uno mismo y de lo que cada uno esté dispuesto a hacer por superarse. Pero no podemos ni debemos engañarnos. Unas palabras que te inspiren seguridad de alguien que aprecias nunca están de más. Lo difícil es que se den cuenta de cuando las necesitas. Según va pasando el tiempo, te das cuenta de que las personas (en su gran mayoría) solo miran por sus intereses y no puedes esperar nada de ellos, porque cuando dejen de necesitarte no estarán ahí. Es triste, pero la realidad es que tienes que aferrarte a ti mismo. Tu siempre estarás para los demás, pero los demás no estarán para ti. Esto es así. ¿Lo único bueno? Que te haces fuerte. Es duro, porque para una persona que interpone la felicidad de otros a la suya, no es fácil asimilar que el mundo gira en otra dirección. Supongo que forma parte de la vida. Lecciones y más lecciones. A pesar de esto, sigo confiando en el coraje que he ido desarrollando a lo largo de los años. Y que sola o acompañada, no pienso rendirme aunque en ciertas épocas todo se torne en una espiral de negatividad.

The lows are so extreme. 
That the good seems fucking cheap and it teases you  for weeks in its absence, but you'll FIGHT.

domingo, 24 de febrero de 2013

Muy pocas personas, demasiada gente.

El dolor se encuentra en la mente. Una idea. Resistente. Altamente contagiosa. Una vez que una idea se ha apoderado del cerebro es casi imposible erradicarla. Una idea completamente formada y entendida, que se aferra.





domingo, 17 de febrero de 2013

Grazie.

Era un sábado esperado. Por la mañana iba a volver a ir a correr después de unos días de pausa deportiva, y por la noche iba a ir a cenar en compañía de los míos. Lo que no me podía imaginar era lo que habían estado preparando a mis espaldas durante toda la semana. Tras una "mentira" de mi hermano, abrí la puerta de casa y me encontré todo apagado. De repente, al encender la luz del salón, ahí estaban. Todo lleno de globos con los colores de la bandera italiana y comida típica de allí; y sobre todo y lo más importante, las personas que se encargan de hacerme feliz día a día, con sus sonrisas y con un sólo motivo: darme una sorpresa y demostrarme que se alegraban por mi. Mi cara fue de asombro. No me lo esperaba, ni tampoco había sospechado nada los días anteriores. La felicidad me invadió al momento. No sabía ni que decir, pero creo que mis ojos y mi sonrisa eran el mejor reflejo de lo que estaba sintiendo por dentro. Si hay algo de lo que me siento afortunada, es de estar rodeada de estas personas. Estos DETALLAZOS son los que hacen que la vida sea algo increíble. Y es que no me cansaré de darles las gracias una y otra vez. Siempre he sido una fiel seguidora de la frase "Me gusta notar pequeños detalles que nadie ve nunca" y en este caso, han superado todas mis expectativas.

Gracias a las tres personas que llevan acompañándome durante casi 22 años sin haberse separado de mi ni un sólo segundo. Gracias a mi pequeña debilidad, por compartir todos los momentos a mi lado. Gracias al que se convirtió en parte de mi familia hace un año, por haber disfrutado de tantos días buenos en su compañía. Gracias a mi crazy, porque ya sumamos casi 10 años desde que nos conocimos y a pesar de todos los baches que nos hemos encontrado, seguimos más unidas que nunca. Y por último, gracias a la persona que en cuestión de meses tomó un papel muy importante en mi día a día, porque la importancia de las amistades no se mide en tiempo sino en lo que son capaces de llegar a hacer por ti.
GRACIAS a todos, y a cada uno de vosotros por hacer del 16 de febrero un día que será imposible de olvidar. Gracias por compartir conmigo esta aventura. Gracias por apoyarme. Y sobre todo, GRACIAS por hacerme tan FELIZ.  Sin duda, si hay algo que echaré mucho de menos cuando me vaya, será a vosotros.
Os quiero, sois ENORMES.

sábado, 16 de febrero de 2013

Ilusión.

Hace 5 años visité Italia. Vine completamente enamorada de sus ciudades, su cultura y su idioma; y sabía que antes o después, acabaría volviendo.
Cuando empecé la universidad hace 4 años tenía claro que uno de mis objetivos era irme de Erasmus, y que el destino sería Florencia o Roma. Ha sido una idea que siempre he tenido presente. Y más que una idea, podría decir, que se trataba de un sueño que veía muy lejano. Pues bien, hace unos meses, después de muchos cambios en mi vida decidí que era el momento de empezar a pensar en mi y de intentar alcanzar una a una, todas esas ilusiones que mi mente ha ido creando a lo largo de los años. Eché la solicitud de una forma muy rápida, un día antes de que cerrara el plazo de inscripción. Sin pensarlo. No imaginaba la aventura en la que me estaba adentrando, porque sólo se ofertaban 2 plazas en la universidad que yo había pedido y estaba convencida de que no iba a conseguir una de ellas. Un mes después, estando en la biblioteca con una amiga, otra amiga me informó por el móvil de que había visto que había pasado la primera fase de la convocatoria. Mi cara de emoción reflejaba el comienzo de un proceso que no se quedaría ahí. Un paso de hormiga que me llevaría a la segunda fase de confirmación. Pero ha sido esta semana cuando he experimentando uno de los momentos más felices de mi vida. El día 11 de febrero al llegar a casa después de una mañana de universidad, recibí un mensaje de una amiga que me avisaba de que ya se había publicado la asignación de destinos. No lo pensé ni un segundo. Me metí corriendo en la web; y ahí estaba. Mi nombre con el destino que había solicitado en primera posición. No sabía si reír, llorar o ponerme a gritar. Mi cabeza no asimilaba que lo que había empezado como algo imaginario sin muchas posibilidades, en un momento, se había convertido en una realidad. Ya han pasado 6 días y sigo sin creérmelo. Quizá tenga que esperar a verme allí para darme cuenta de que los sueños, si los persigues sin desistir por el camino, pueden acabar haciéndose realidad. Algunos no entenderán mi emoción ni mi efusividad ante tal suceso. Pero estoy segura de que las personas que ponen ilusión a todo lo que hacen y que luchan por conseguir lo que se proponen, me comprenderán a la perfección.

Han sido años de mucho estrés. De tener que acudir a urgencias semana si y semana también porque los nervios se agarraban a mi estómago. De sentirme frustrada ante lo que yo consideraba fracasos académicos. De tomarme muy enserio los estudios desde bien pequeñita hasta el día de hoy. Momentos de plantearme si realmente valía para esto. Épocas de querer tirar la toalla. De pensar que la presión iba a superarme. Pero NO. Siempre he conseguido sobreponerme a todo. Con la fuerza de voluntad y mental que me caracteriza y sin perder la sonrisa. Porque si PIENSAS QUE PUEDES, PODRÁS. Porque la vida está para ser y hacer feliz. Para cumplir los sueños. Para alcanzar todas tus metas. Porque si piensas en positivo, incluso cuando todo está al revés, a la larga; lo verás recompensado. No va a ser un camino fácil y voy a tener que trabajar mucho para poder irme. Pero, ¿sabéis una cosa? Ninguna cosa que realmente merezca la pena os la van a regalar. Y se que todo esto ocurre por un sólo motivo: la recompensa de años de lucha constante. No son tiempos fáciles para los soñadores pero nosotros no disistimos. Positividad ante la vida señores, porque ésta puede llegar a ser maravillosa.

domingo, 10 de febrero de 2013

A través de los cristales.

La semana llega a su fin. Han sido unos de los días más duros desde que empezó el año, en lo que a mi estado anímico se refiere. Me he sentido débil, y eso es algo que no va con mi forma de ser, quizá por eso me ha afectado tanto. Sé lo que valgo y que todo lo que he conseguido hasta ahora, ha sido fruto de una lucha constante y un instinto de superación incansable. La gente piensa que las personas alegres siempre están felices pero ser capaz de llevar siempre una sonrisa como signo de identificación no es fácil para nadie. Precisamente por eso, cuando ves que desaparece puntualmente, todo, absolutamente todo, se viene abajo. Hacer que vuelva es lo difícil. Pero como normalmente digo, es lo complicado lo que hace que los momentos buenos merezcan realmente la pena. Solo hay que mirar de vez en cuando hacia atrás y darte cuenta de los obstáculos que has ido superando por ti misma. Lecciones que se aprenden a base de golpes, y que hacen que hoy seas la persona que eres. Positiva y luchadora. Y nada ni nadie va a hacer que eso cambie. SONRÍE, has vuelto a sobreponerte a los baches del camino.

martes, 5 de febrero de 2013

LLueve por dentro.

Estoy en esos días que tanto odio. Esos días en los cuales lo único que me apetece es estar metida en mi habitación sin hacer nada más. Esos días en los que poner una sonrisa y fingir que todo está bien cuesta más que nunca. Esos días en los que hacerse la fuerte supone una lucha interna, porque si hay algo que no soporto es verme baja de ánimos.
Para las personas que normalmente nos encargamos de alegrar a los demás, resulta muy duro darse cuenta que quizá ahora seas tú la que necesita ese impulso. Los que somos así, sabemos disfrutar de cada pequeño detalle y momento de felicidad como pocos lo hacen, pero esto tiene una parte negativa. Los momentos malos hacen que las caídas y los golpes sean mucho mayores.
Recuerdos que ya no deberían permanecer en tu memoria y que siguen afectando más de lo que tendrían que afectar. Decepciones. Empezar a cansarte de ser buena y que eso suponga pasarlo mal cuando no debes. Rutina. Dudar de lo que eres capaz y pensar momentáneamente que no vas a poder con ello. Si metemos todo ello en una batidora y lo removemos, se obtiene lo que tengo en la cabeza. Una negatividad que no me representa.
Por eso, en contraposición al título y como terapia de choque, he decidido poner esta foto. Una foto que es la imagen de lo que soy. Una persona risueña que se encarga de valorar todo lo que la rodea y cuidar de aquellos que le importan. Una persona que suele dar mucho más de lo que debería, incluso por los que no se lo merecen. Una persona que acaba viendo siempre el lado positivo de las cosas. Una persona que no se rinde fácilmente. Una persona que una vez pasada la tempestad, intenta sacar una lección para no ser golpeada tan fuertemente la próxima vez. Una persona que siempre intenta animar a los demás. Una persona que cuida hasta el más mínimo detalle. Una persona, que a pesar de lo que aparenta, nunca ha confiado en si misma llegando al punto de infravalorarse. Una persona que siempre se ha exigido demasiado para demostrarse hasta dónde podía llegar. Una persona que no se reconoce los éxitos propios, y en los que un solo fracaso, es capaz de obstaculizarlos todos. Una persona que desde pequeña ha tenido que luchar contra lo más poderoso y a la misma vez, más dañino: uno mismo.
Soy mi mayor aliada y mi peor rival, porque si hay alguien capaz de interponerse en mi camino, soy yo misma. A pesar de todo esto, normalmente siempre he conseguido salir hacia adelante con la mayor de las sonrisas y lo que puede que sea mi marca de identidad, conseguir hacerme un poquito más fuerte. Así que confío en que esta vez no será una excepción. Ahora mírate y ¡SONRÍE! Vas a superar las piedras del camino y salir fortalecida de ello. Te lo debes.

Nunca se para de crecer, nunca se deja de morir.

lunes, 21 de enero de 2013

Cada paso es un impulso hacia la meta.

Siempre he pensado que no hay cosas imposibles sino mentes indispuestas a intentarlo. Si algo he ido aprendiendo con el paso de los años es el hecho de que toda la fuerza que necesitamos está dentro de nuestra cabeza. El uso que cada persona hace de ella es la elección que determina que fracases o que por el contrario, tengas el valor de ir a por ello. Si, nadie está a salvo de perder o fallar pero es que si no pones todo de tu parte ya estás inclinando la balanza en tu contra. No valen excusas ni lamentaciones. Te podrás permitir el lujo de quejarte cuando hayas dado el 200% y no tengas la recompensa que te mereces, mientras tanto hay que seguir luchando hasta el último momento por muy negro que lo veas. No es imposible. Si otros lo han conseguido, ¿tú por qué tienes que ser menos que ellos? Quizás tengas que echar más horas que el resto, quedarte sin dormir hasta que tus ojeras llegan al suelo, desesperarte hasta que crees que no puedes más. Pero se puede, siempre se puede un poco más. Y es precisamente ese punto de inflexión, entre decidir dar el extra que te diferencia del resto o tirar la toalla y coger el camino fácil. Los obstáculos o el "no puedo" sólo se puede vencer con una cosa: el convencimiento de saber que vas a hacer todo lo que esté en tu mano por llegar a la meta sin desistir.
Si algo se seguro, es que las mayores satisfacciones provienen de las cosas que más esfuerzo y sacrificio te han costado. NO ES MOMENTO DE RENDIRSE.


miércoles, 2 de enero de 2013

Nuevo año, nuevas metas.

Acabar el 2012 superándome una vez más tanto física, mental como académicamente ha sido, sin duda, lo mejor del año. Me he demostrado que soy capaz de alcanzar metas que poco antes veía imposibles. Si tuviera que quedarme con algo del año que nos ha dicho adiós sería con esas personas que han entrado a formar parte de mi vida y que a día de hoy son pilares básicos, a esas otras que permanecen constantes con el paso del tiempo y a aquellas relaciones de amistad que se han visto reforzadas en momentos dónde lo necesitaba más que nunca. No ha sido un año fácil, pero si hay algo que he sacado en positivo es que soy mucho más fuerte de lo que pensaba. Si, todo me afecta demasiado pero siempre consigo sacar fuerza de donde sea. Gracias a los que habéis hecho que sonriera cuando sólo me apetecía llorar, por no dejarme que cayera, por hacerme ver que merece la pena seguir siendo como eres aunque te lleves palos de las personas que menos piensas y porque ahora llevo un lema por bandera que me hace conseguir los objetivos que me voy marcando: "Si sabes lo que vales, ve y consigue lo que mereces".





El pasado día 31 de diciembre corrí la San Silvestre Vallecana con 5 amigos más. Lo que un mes antes había empezado como una anécdota entre risas y chupitos de vodka con amigos, acabó haciéndose realidad. No fue una simple carrera. 10 km's de ilusión, de disfrutar de la tarde-noche madrileña toda iluminada de Navidad, de música que iba haciendo el recorrido algo más ameno, de humildad, de coraje, de ver a personas que no nos conocíamos de nada unidas por un mismo objetivo: despedir el año con la mayor de las sonrisas. Si algo me impactó fue el hecho de ir corriendo durante unos minutos al lado de un hombre minusválido con sus dos hijos pequeños y ver como daba el 200% de si mismo para poder ir detrás de ellos, de como otras personas en sillas de ruedas no veían impedimento para lograr aquello que se habían propuesto, de que corredores al pasar a tu lado dijeran "sí se puede, ¡vamos!", de que vayas agotando fuerzas en los últimos km's y que una chica te de ánimos con un "tu también la vas acabar con dos cojones", niños y no tan niños que ponían sus manos para que se la chocaras . Habrá personas que no entiendan esto, pero yo valoro muchísimo la calidad humana de la gente, el hecho de que estén animándote sin conocerte de nada. Sin duda, una recarga de energía para seguir creyendo en la generosidad de las personas. De que gracias a dios, el egoísmo no está instaurado en todo el mundo. Y de despedir un año cargado de decepciones, por todo lo alto. Os lo recomiendo. El problema que llevo arrastrando en mis pies desde hace años no ha sido impedimento para que consiguiera cruzar la meta con una cantidad de emociones imposibles de explicar. Una experiencia increíble que va a conseguir que el 2013 sea mi año. Esta sólo ha sido la primera de las muchas carreras que me quedan por correr en los próximos meses. SI PIENSAS QUE PUEDES, PODRÁS.