Con cuatro grados de temperatura y una sensación térmica todavía más fría, 26.000 corredores hemos partido de la plaza de Colón. La mitad, con el objetivo de acabar los 42.195 metros; y la otra mitad, los 10.000 metros o el medio maratón.
Las tres distancias hemos corrido los 4 primeros kilómetros juntos, y ha sido en ese punto, cuando los de 10K nos hemos desviado del resto de corredores. Una sensación ÚNICA. Gente que no nos conocíamos de nada, apoyándonos y dándonos gritos de ánimo acompañados de aplausos para la continuación de nuestros respectivos trayectos.
Gente que empieza a flojear tras la primera gran subida. Gente que busca la más mínima muestra de complicidad en el resto para sacar fuerzas de donde sea necesario. Gente desconocida, y a la vez unida por una misma afición. Gente que asisten de público y que con sus gestos, son capaces de hacer que vayas subiendo el ritmo. Asociaciones de Boston con pancartas que ponían la mano para dártela a tu paso por la carrera, y sentir algo imposible de describir con palabras.
Y de repente, te das cuenta que el km 9 ha llegado. El retiro está cerca, muy cerca y empiezas a saborear la meta. La felicidad te invade por dentro. La sonrisa se apodera de tu cara. Lo tienes. Estás a 195 metros de volver a superarte. No puedes disimular la satisfacción personal. Lo has conseguido. Una nueva superación es tuya.
¿Pero sabéis lo que es aún mejor? Que tu madre esté un metro antes de llegar a la meta voceándote detrás de las vallas. Sentir la felicidad de tu padre al saber que ha vuelto a bajar su marca. Ver como la amiga con la que empezaste en esta aventura, consigue propósitos que hace meses veía imposibles. Notar que te caen lágrimas al ver a todas esas personas que no pueden dar ni un paso más, y ver como su mente les lleva a lograrlo. Gente con minusvalías físicas que acaban llorando y nos hacen llorar de emoción a los que les estamos viendo. Presenciar el momento en el que tu hermano está a punto de completar su primer maratón después de años y meses de entrenamiento. Apoyar a un amigo y darle los últimos gritos de fuerza a escasos metros del sueño de conseguir acabar el maratón.
Correr no es un deporte, es MAGIA y sólo los que lo disfrutamos sabemos lo que se llega a sentir en cada paso que das.
GRACIAS a todos los que habéis hecho posible otro día increíble.
En 7 días, la próxima. LET'S GO RUNNERS!