Semanas y semanas de estrés, donde los exámenes y las prácticas parecen interminables. Lo único que te hace tirar hacia adelante es pensar en unos días de desconexión y disfrute. Pero de repente todo se torna en una espiral negra. Tienes la maleta preparada y te ves obligada a dejarla de lado dos horas antes para irte de urgencias al hospital porque tu espalda ha decidido joderte una vez más. Si, parece que el destino se ha empeñado en no dejarme respirar. Es muy frustrante, de verdad. Me considero una persona fuerte pero es que hay situaciones que superan a cualquiera. Creo que me merecía poder descansar unos días, sólo pedía eso. No queda otra alternativa que la resignación, e intentar pensar, que esto es una prueba más a superar.
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