lunes, 25 de febrero de 2013

Gris casi negro.

Un pequeño impulso. Una mano que te coja y diga: "Vamos, puedes con ello". Una muestra de apoyo y confianza en ti. Detalles, que hoy en día no suelen darse a menudo. Aunque te consideres una persona mentalmente fuerte, sería absurdo negar que todos necesitamos que tiren de nosotros de vez en cuando.


Cada vez soporto menos el egoísmo. Quizá sea porque mi forma de ser no lo concibe. Porque me resulta imposible notar a alguien que esté bajo de ánimos y hacer como si nada. Un empujón por parte de tu entorno en determinados momentos puede llegar a ser decisivo. Si, soy defensora del ideal de que todo depende de uno mismo y de lo que cada uno esté dispuesto a hacer por superarse. Pero no podemos ni debemos engañarnos. Unas palabras que te inspiren seguridad de alguien que aprecias nunca están de más. Lo difícil es que se den cuenta de cuando las necesitas. Según va pasando el tiempo, te das cuenta de que las personas (en su gran mayoría) solo miran por sus intereses y no puedes esperar nada de ellos, porque cuando dejen de necesitarte no estarán ahí. Es triste, pero la realidad es que tienes que aferrarte a ti mismo. Tu siempre estarás para los demás, pero los demás no estarán para ti. Esto es así. ¿Lo único bueno? Que te haces fuerte. Es duro, porque para una persona que interpone la felicidad de otros a la suya, no es fácil asimilar que el mundo gira en otra dirección. Supongo que forma parte de la vida. Lecciones y más lecciones. A pesar de esto, sigo confiando en el coraje que he ido desarrollando a lo largo de los años. Y que sola o acompañada, no pienso rendirme aunque en ciertas épocas todo se torne en una espiral de negatividad.

The lows are so extreme. 
That the good seems fucking cheap and it teases you  for weeks in its absence, but you'll FIGHT.

domingo, 24 de febrero de 2013

Muy pocas personas, demasiada gente.

El dolor se encuentra en la mente. Una idea. Resistente. Altamente contagiosa. Una vez que una idea se ha apoderado del cerebro es casi imposible erradicarla. Una idea completamente formada y entendida, que se aferra.





domingo, 17 de febrero de 2013

Grazie.

Era un sábado esperado. Por la mañana iba a volver a ir a correr después de unos días de pausa deportiva, y por la noche iba a ir a cenar en compañía de los míos. Lo que no me podía imaginar era lo que habían estado preparando a mis espaldas durante toda la semana. Tras una "mentira" de mi hermano, abrí la puerta de casa y me encontré todo apagado. De repente, al encender la luz del salón, ahí estaban. Todo lleno de globos con los colores de la bandera italiana y comida típica de allí; y sobre todo y lo más importante, las personas que se encargan de hacerme feliz día a día, con sus sonrisas y con un sólo motivo: darme una sorpresa y demostrarme que se alegraban por mi. Mi cara fue de asombro. No me lo esperaba, ni tampoco había sospechado nada los días anteriores. La felicidad me invadió al momento. No sabía ni que decir, pero creo que mis ojos y mi sonrisa eran el mejor reflejo de lo que estaba sintiendo por dentro. Si hay algo de lo que me siento afortunada, es de estar rodeada de estas personas. Estos DETALLAZOS son los que hacen que la vida sea algo increíble. Y es que no me cansaré de darles las gracias una y otra vez. Siempre he sido una fiel seguidora de la frase "Me gusta notar pequeños detalles que nadie ve nunca" y en este caso, han superado todas mis expectativas.

Gracias a las tres personas que llevan acompañándome durante casi 22 años sin haberse separado de mi ni un sólo segundo. Gracias a mi pequeña debilidad, por compartir todos los momentos a mi lado. Gracias al que se convirtió en parte de mi familia hace un año, por haber disfrutado de tantos días buenos en su compañía. Gracias a mi crazy, porque ya sumamos casi 10 años desde que nos conocimos y a pesar de todos los baches que nos hemos encontrado, seguimos más unidas que nunca. Y por último, gracias a la persona que en cuestión de meses tomó un papel muy importante en mi día a día, porque la importancia de las amistades no se mide en tiempo sino en lo que son capaces de llegar a hacer por ti.
GRACIAS a todos, y a cada uno de vosotros por hacer del 16 de febrero un día que será imposible de olvidar. Gracias por compartir conmigo esta aventura. Gracias por apoyarme. Y sobre todo, GRACIAS por hacerme tan FELIZ.  Sin duda, si hay algo que echaré mucho de menos cuando me vaya, será a vosotros.
Os quiero, sois ENORMES.

sábado, 16 de febrero de 2013

Ilusión.

Hace 5 años visité Italia. Vine completamente enamorada de sus ciudades, su cultura y su idioma; y sabía que antes o después, acabaría volviendo.
Cuando empecé la universidad hace 4 años tenía claro que uno de mis objetivos era irme de Erasmus, y que el destino sería Florencia o Roma. Ha sido una idea que siempre he tenido presente. Y más que una idea, podría decir, que se trataba de un sueño que veía muy lejano. Pues bien, hace unos meses, después de muchos cambios en mi vida decidí que era el momento de empezar a pensar en mi y de intentar alcanzar una a una, todas esas ilusiones que mi mente ha ido creando a lo largo de los años. Eché la solicitud de una forma muy rápida, un día antes de que cerrara el plazo de inscripción. Sin pensarlo. No imaginaba la aventura en la que me estaba adentrando, porque sólo se ofertaban 2 plazas en la universidad que yo había pedido y estaba convencida de que no iba a conseguir una de ellas. Un mes después, estando en la biblioteca con una amiga, otra amiga me informó por el móvil de que había visto que había pasado la primera fase de la convocatoria. Mi cara de emoción reflejaba el comienzo de un proceso que no se quedaría ahí. Un paso de hormiga que me llevaría a la segunda fase de confirmación. Pero ha sido esta semana cuando he experimentando uno de los momentos más felices de mi vida. El día 11 de febrero al llegar a casa después de una mañana de universidad, recibí un mensaje de una amiga que me avisaba de que ya se había publicado la asignación de destinos. No lo pensé ni un segundo. Me metí corriendo en la web; y ahí estaba. Mi nombre con el destino que había solicitado en primera posición. No sabía si reír, llorar o ponerme a gritar. Mi cabeza no asimilaba que lo que había empezado como algo imaginario sin muchas posibilidades, en un momento, se había convertido en una realidad. Ya han pasado 6 días y sigo sin creérmelo. Quizá tenga que esperar a verme allí para darme cuenta de que los sueños, si los persigues sin desistir por el camino, pueden acabar haciéndose realidad. Algunos no entenderán mi emoción ni mi efusividad ante tal suceso. Pero estoy segura de que las personas que ponen ilusión a todo lo que hacen y que luchan por conseguir lo que se proponen, me comprenderán a la perfección.

Han sido años de mucho estrés. De tener que acudir a urgencias semana si y semana también porque los nervios se agarraban a mi estómago. De sentirme frustrada ante lo que yo consideraba fracasos académicos. De tomarme muy enserio los estudios desde bien pequeñita hasta el día de hoy. Momentos de plantearme si realmente valía para esto. Épocas de querer tirar la toalla. De pensar que la presión iba a superarme. Pero NO. Siempre he conseguido sobreponerme a todo. Con la fuerza de voluntad y mental que me caracteriza y sin perder la sonrisa. Porque si PIENSAS QUE PUEDES, PODRÁS. Porque la vida está para ser y hacer feliz. Para cumplir los sueños. Para alcanzar todas tus metas. Porque si piensas en positivo, incluso cuando todo está al revés, a la larga; lo verás recompensado. No va a ser un camino fácil y voy a tener que trabajar mucho para poder irme. Pero, ¿sabéis una cosa? Ninguna cosa que realmente merezca la pena os la van a regalar. Y se que todo esto ocurre por un sólo motivo: la recompensa de años de lucha constante. No son tiempos fáciles para los soñadores pero nosotros no disistimos. Positividad ante la vida señores, porque ésta puede llegar a ser maravillosa.

domingo, 10 de febrero de 2013

A través de los cristales.

La semana llega a su fin. Han sido unos de los días más duros desde que empezó el año, en lo que a mi estado anímico se refiere. Me he sentido débil, y eso es algo que no va con mi forma de ser, quizá por eso me ha afectado tanto. Sé lo que valgo y que todo lo que he conseguido hasta ahora, ha sido fruto de una lucha constante y un instinto de superación incansable. La gente piensa que las personas alegres siempre están felices pero ser capaz de llevar siempre una sonrisa como signo de identificación no es fácil para nadie. Precisamente por eso, cuando ves que desaparece puntualmente, todo, absolutamente todo, se viene abajo. Hacer que vuelva es lo difícil. Pero como normalmente digo, es lo complicado lo que hace que los momentos buenos merezcan realmente la pena. Solo hay que mirar de vez en cuando hacia atrás y darte cuenta de los obstáculos que has ido superando por ti misma. Lecciones que se aprenden a base de golpes, y que hacen que hoy seas la persona que eres. Positiva y luchadora. Y nada ni nadie va a hacer que eso cambie. SONRÍE, has vuelto a sobreponerte a los baches del camino.

martes, 5 de febrero de 2013

LLueve por dentro.

Estoy en esos días que tanto odio. Esos días en los cuales lo único que me apetece es estar metida en mi habitación sin hacer nada más. Esos días en los que poner una sonrisa y fingir que todo está bien cuesta más que nunca. Esos días en los que hacerse la fuerte supone una lucha interna, porque si hay algo que no soporto es verme baja de ánimos.
Para las personas que normalmente nos encargamos de alegrar a los demás, resulta muy duro darse cuenta que quizá ahora seas tú la que necesita ese impulso. Los que somos así, sabemos disfrutar de cada pequeño detalle y momento de felicidad como pocos lo hacen, pero esto tiene una parte negativa. Los momentos malos hacen que las caídas y los golpes sean mucho mayores.
Recuerdos que ya no deberían permanecer en tu memoria y que siguen afectando más de lo que tendrían que afectar. Decepciones. Empezar a cansarte de ser buena y que eso suponga pasarlo mal cuando no debes. Rutina. Dudar de lo que eres capaz y pensar momentáneamente que no vas a poder con ello. Si metemos todo ello en una batidora y lo removemos, se obtiene lo que tengo en la cabeza. Una negatividad que no me representa.
Por eso, en contraposición al título y como terapia de choque, he decidido poner esta foto. Una foto que es la imagen de lo que soy. Una persona risueña que se encarga de valorar todo lo que la rodea y cuidar de aquellos que le importan. Una persona que suele dar mucho más de lo que debería, incluso por los que no se lo merecen. Una persona que acaba viendo siempre el lado positivo de las cosas. Una persona que no se rinde fácilmente. Una persona que una vez pasada la tempestad, intenta sacar una lección para no ser golpeada tan fuertemente la próxima vez. Una persona que siempre intenta animar a los demás. Una persona que cuida hasta el más mínimo detalle. Una persona, que a pesar de lo que aparenta, nunca ha confiado en si misma llegando al punto de infravalorarse. Una persona que siempre se ha exigido demasiado para demostrarse hasta dónde podía llegar. Una persona que no se reconoce los éxitos propios, y en los que un solo fracaso, es capaz de obstaculizarlos todos. Una persona que desde pequeña ha tenido que luchar contra lo más poderoso y a la misma vez, más dañino: uno mismo.
Soy mi mayor aliada y mi peor rival, porque si hay alguien capaz de interponerse en mi camino, soy yo misma. A pesar de todo esto, normalmente siempre he conseguido salir hacia adelante con la mayor de las sonrisas y lo que puede que sea mi marca de identidad, conseguir hacerme un poquito más fuerte. Así que confío en que esta vez no será una excepción. Ahora mírate y ¡SONRÍE! Vas a superar las piedras del camino y salir fortalecida de ello. Te lo debes.

Nunca se para de crecer, nunca se deja de morir.