martes, 7 de mayo de 2013

Carrera de la mujer.

5 de mayo de 2013. Eran las 8 de la mañana cuando llegaba a Moncloa en compañía de mis padres y mi hermano. Allí estaban mis primas y mis tíos. No era una carrera como otra cualquiera. Se trataba del apoyo a la lucha contra el cáncer de mama (algo muy presente en mi entorno en los últimos meses) y el decir Basta a la violencia de género. 25000 mujeres corriendo por un mismo motivo: dar la fuerza máxima a todas esas luchadoras que día a día tienen que dejarse la piel por vivir.
Una marea rosa que empezaba a teñir las calles principales de la capital española. Poco a poco nos fuimos colocando en la linea de salida de acorde a con nuestro tiempo estimado de finalización y llegada a meta.
Pero había otra novedad más. Es la primera carrera desde que empecé hace meses en el running que no corría con mi hermano y tampoco con mi padre. Esta vez la que se estrenaba era mi madre. Ellos serían los encargados de darnos ánimos en la salida y de esperarnos en la llegada. 

Faltaba un minuto para el pistoletazo de salida, y cientos de globos se encargaron de vestir el cielo de rosa. Cientos de globos que representaban a esas mujeres que pese a luchar con todas sus fuerzas, no pudieron vencer a su peor enemigo; y a las que a día de hoy, tienen que afrontarlo como auténticas guerreras que no se rinden. Niñas, jóvenes, adultas y personas mayores. Nietas, hijas, madres y abuelas. TODAS UNIDAS.
El himno a la mujer era el encargado de dar el comienzo. Las atletas del primer cajón empezaron a salir. Después lo hicimos las corredoras que estábamos situadas en el segundo, y así hasta que salieron los 5 cajones.
Sonrisas en todas las caras. Ilusión por hacer de esa mañana un día especial e inolvidable. Felicidad por demostrar que aún quedan muchas personas solidarias. Y emoción. Mucha emoción por volver a demostrar de lo que es capaz una persona que se propone constantemente nuevos retos de superación personal.
Tener todo Gran Vía para nosotras. Pasar por Sol y que la gente no dejara de animarnos. Llegar al Palacio de Oriente y que las fuerzas de las que íbamos en las primeras tandas empezaran a flojear por momentos. Que uno de los chicos que se encargaba de velar por nuestra seguridad estuviera con la mayor de las sonrisas y las palabras exactas para darte la combustión de energía perfecta para aguantar hasta el final sin bajar el ritmo. Aplaudir a las personas que te aplaudían como espectadores como muestra de agradecimiento. Ir chocando la mano a todos esos niños pequeños que estaban como público y que te ponían la suya porque sólo con eso eran felices. 

Gritar frases de fuerza entre las propias corredoras para darnos apoyo mutuo. Nadie compite contra nadie, porque al final sólo compites contra ti mismo.
Y cuando te quieres dar cuenta, estás en el último km. La calle abarrotada de gente. Empiezas a aplaudir por las protagonistas y motivo principal de la carrera. Música que envuelve todo. Giras y ya puedes ver la meta. Divisas a tu familia haciéndote fotos y dándote los últimos gritos antes de llegar. Miras el marcador. Lo has conseguido. Has batido tu propio record una vez más. Mejor tiempo personal hasta el momento y posición 1.138 de 25.000 participantes.
Un rato después, ves a tus primas y a tu madre cruzar la linea de meta y con ello, superar su primera carrera. Y  tras unos minutos, tu tía completa el recorrido. Las 5 habíamos conseguido los objetivos que se había marcado cada una.
Poder compartir una misma afición con tu familia y entorno más cercano, es un privilegio. La satisfacción que da este deporte es mucho más de lo que podría llegar a describir con palabras. Muchísimas sensaciones que sólo los que disfrutamos en cada zancada llegamos a entender. Algunos nos llaman locos por correr, yo me río de ellos porque nunca llegarán a saber lo que es poner toda la pasión en algo que te encanta y que cada vez te da más alegrías y fuerza física y mental.
Sigo dando gracias al día en el que mi hermano me animó a empezar a correr como algo que formara parte de mi día a día.
Ahora, toca prepararse para la siguiente. Nuevo reto en mente. Se que puedo hacerlo y lo haré.
16 de junio, nos vemos pronto.
JUST RUN.

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