sábado, 16 de febrero de 2013

Ilusión.

Hace 5 años visité Italia. Vine completamente enamorada de sus ciudades, su cultura y su idioma; y sabía que antes o después, acabaría volviendo.
Cuando empecé la universidad hace 4 años tenía claro que uno de mis objetivos era irme de Erasmus, y que el destino sería Florencia o Roma. Ha sido una idea que siempre he tenido presente. Y más que una idea, podría decir, que se trataba de un sueño que veía muy lejano. Pues bien, hace unos meses, después de muchos cambios en mi vida decidí que era el momento de empezar a pensar en mi y de intentar alcanzar una a una, todas esas ilusiones que mi mente ha ido creando a lo largo de los años. Eché la solicitud de una forma muy rápida, un día antes de que cerrara el plazo de inscripción. Sin pensarlo. No imaginaba la aventura en la que me estaba adentrando, porque sólo se ofertaban 2 plazas en la universidad que yo había pedido y estaba convencida de que no iba a conseguir una de ellas. Un mes después, estando en la biblioteca con una amiga, otra amiga me informó por el móvil de que había visto que había pasado la primera fase de la convocatoria. Mi cara de emoción reflejaba el comienzo de un proceso que no se quedaría ahí. Un paso de hormiga que me llevaría a la segunda fase de confirmación. Pero ha sido esta semana cuando he experimentando uno de los momentos más felices de mi vida. El día 11 de febrero al llegar a casa después de una mañana de universidad, recibí un mensaje de una amiga que me avisaba de que ya se había publicado la asignación de destinos. No lo pensé ni un segundo. Me metí corriendo en la web; y ahí estaba. Mi nombre con el destino que había solicitado en primera posición. No sabía si reír, llorar o ponerme a gritar. Mi cabeza no asimilaba que lo que había empezado como algo imaginario sin muchas posibilidades, en un momento, se había convertido en una realidad. Ya han pasado 6 días y sigo sin creérmelo. Quizá tenga que esperar a verme allí para darme cuenta de que los sueños, si los persigues sin desistir por el camino, pueden acabar haciéndose realidad. Algunos no entenderán mi emoción ni mi efusividad ante tal suceso. Pero estoy segura de que las personas que ponen ilusión a todo lo que hacen y que luchan por conseguir lo que se proponen, me comprenderán a la perfección.

Han sido años de mucho estrés. De tener que acudir a urgencias semana si y semana también porque los nervios se agarraban a mi estómago. De sentirme frustrada ante lo que yo consideraba fracasos académicos. De tomarme muy enserio los estudios desde bien pequeñita hasta el día de hoy. Momentos de plantearme si realmente valía para esto. Épocas de querer tirar la toalla. De pensar que la presión iba a superarme. Pero NO. Siempre he conseguido sobreponerme a todo. Con la fuerza de voluntad y mental que me caracteriza y sin perder la sonrisa. Porque si PIENSAS QUE PUEDES, PODRÁS. Porque la vida está para ser y hacer feliz. Para cumplir los sueños. Para alcanzar todas tus metas. Porque si piensas en positivo, incluso cuando todo está al revés, a la larga; lo verás recompensado. No va a ser un camino fácil y voy a tener que trabajar mucho para poder irme. Pero, ¿sabéis una cosa? Ninguna cosa que realmente merezca la pena os la van a regalar. Y se que todo esto ocurre por un sólo motivo: la recompensa de años de lucha constante. No son tiempos fáciles para los soñadores pero nosotros no disistimos. Positividad ante la vida señores, porque ésta puede llegar a ser maravillosa.

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