Nadie te pudo detener. Tu solo tenías que caer. Y aunque no pudiste ver, ni te supiste sostener, te sirvió para crecer. Vivir es tropezar, caerse, levantarse… no se cae quien no intenta caminar. Las caídas duelen mucho mas cuando sabes que vas a caer, cuando presientes que pisaste mal, cuando vas embocando hacia el suelo y sabes que aunque te sostengas puedes lastimarte. Te aferras a lo que puedes y aun así te duele. Duele levantarse dolorido y miras si no te hiciste daño. Otras veces te quedas tirado ya sea porque te da risa tu propia caída o porque de una te rompiste un pie. Te cuestionas…¿por qué tropecé? y nunca encuentras la explicación que te convence. Pero, con la fuerza que tengas, te levantas igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario